Un día, una noche, un suspiro más, como se nos viene el
tiempo y se nos va y realmente no sabemos ni que es ni cómo medirlo, solo
creemos que lo hacemos y nos gusta creer que lo contralamos, pero tan solo es
la laguna, ese lago negro y oscuro que tememos cruzar, que nos asusta pensarlo
y tomar la barca, la barca que nos intimida por pensar que estamos viajando con
el barquero Caronte y nos llevara al final, pero porque no confiar, porque no
aventurarnos y saber qué hay del otro lado, tal vez mas allá de lo que creemos
será el fin, tan solo será un nuevo comienzo, ese viaje a la libertad, ese
infinito aleteo a nuestros sueños a lo que deseamos a lo que esperamos, es tan
idílico soñar con un comienzo eterno y feliz que tan solo nos detenemos a pensar
que lo que vendrá será el final donde morirán todos nuestros sueños…
Rompiendo con el silencio que el mundo y nosotros imponemos, intentando por medio de debiles susurros externalizar el sin sentido, lo irreal y la contradicción que nos constituye
La balsa de Caronte
José Benlliure. La barca de Caronte (1919). Valencia, Museo de Bellas Artes
jueves, 17 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
porque no seguir, si el horizonte pinta frente a mi sueños multicolor. Sé que Caronte se encuentra al final, pero la experiencia lo es todo.
— Daniel Alejandro(@Geruk_Marduk) enero 11, 2013
domingo, 6 de enero de 2013
jueves, 3 de enero de 2013
Sin Palabras
La noche es demasiado bella para arruinarla con un te
quiero, mi cuerpo lo entiende y derrama una lagrima que expresa mi ser y me deje trascender el tiempo.
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